En San Antonio de Areco, puede encontrar antiguos boliches,
que no fueron restaurados ni ambientados, sino que realmente
forman parte de la historia arequera. En ellos los paisanos
del lugar se reunían a contar chistes y tomar
vino tinto por las noches.
La Pulpería "Las Ganas" ha cerrado sus puertas. |
Parada en la esquina de Vieytes y Pellegrini, en San Antonio de Areco, llego a la conclusión de que no hay manera de esquivar la sombra de Don Segundo. Ahí estoy. Ante esa ochava llena de tiempo en lo que fuera un camino de carretas, casi un punto final de la villa, a pocos metros del campo llano y soberano. Un par de escalones arrima a la puerta del local que bien podría ser un almacén “de los de antes”, y de alguna forma lo es. Se trata de la pulpería Las Ganas. El nombre surgió del diálogo entre el reserito, el pulpero y un parroquiano en la obra gauchesca de Ricardo Güiraldes, y que dice así:
...Absorto por mis cavilaciones
crucé el pueblo, salía de la oscuridad
de otro callejón, me detuve en “La
Blanqueada”.
Para vencer el encandilamiento fruncí como
jareta los ojos al entrar al boliche. Detrás
del mostrador estaba el patrón como de costumbre
y de pie, frente a él, el tape Burgos concluía
una caña.
-Güeñas tardes, señores.
-Güeñas –respondió apenas
Burgos.
-¿Qué traís? –inquirió
el patrón.
-Ahí tiene, Don Pedro –dije mostrando
mi sarta de bagrecitos.
-Muy bien. ¿Querés un pedazo de mazacote?
-No, Don Pedro.
-¿Unos paquetes de La Popular?
-No, Don Pedro... ¿Se acuerda de la última
platita que medió?
-Sí
-Era redonda.
-Y la has hecho correr.
-Ahá.
-Güeno... Ahí tenés –concluyó
el hombre, haciendo sonar sobre el mostrador unas
monedas de níquel.
-¿Vah´ a pagar la copa? –sonrió
el tape Burgos.
-En la pulpería ´e Las Ganas –respondí
contando mi capital.
Extraído de
la Revista Lugares. Edición N° 70
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