Por los años 1800, el camino obligado desde Buenos
Aires para viajar al Norte Argentino, era Luján
y su Camino Real, con parada necesaria en la Posta de
los Figueroa, en la cercana población de Vagues.
En 1830, Juan Manuel de Rosas le remite carta a Juan
Facundo Quiroga, invitándolo a unir sus fuerzas
para dar una Constitución al país. En
1834 se concreta dicha reunión, en Buenos Aires
y parten juntos desde el hoy porteño barrio de
Flores, compartiendo un carruaje en medio de largas
conversaciones. En su trayecto pasan por Luján
y llegan a la estancia de los Figueroa, donde se redactan
las cartas que llevan fecha con el nombre de San Antonio
de Areco.