Historia > El Puente Viejo
El Puente Viejo antes de ser restaurado. San Antonio de Areco
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El Puente Viejo
El Puente Viejo
Restauración del Puente Viejo
Inauguración 2002
Artículo en diario La Nación
 
El Puente Viejo
Con la caída de Rosas en Caseros, ocurrida en febrero de 1852, comienza en el país una etapa de divisiones. La provincia se organizó en municipalidades cuya misión era administrar y guardar los intereses de cada una de estas jurisdicciones. Es así que, el 22 de mayo de 1856 se instala la municipalidad de San Antonio de Areco, que queda a cargo del Juez de Paz Don José E. Martínez.

Una de las obras de mayor importancia que realizó fue disponer el tendido de un puente sobre el Río Areco que facilitara las comunicaciones entre ambas costas. Primeramente se le llamó "El Puente de los Martínez", para después tomar el nombre con que llega a la actualidad: El Puente Viejo. Todo hace suponer que toma ese nombre cuando se construye el puente de madera seis cuadras mas adelante río abajo y que se denominó El Puente Nuevo hasta su bautismo actual como "El Puente Gabino Tapia".

El legendario Concolocorvo, el relator de viajes e historiador de aquella época, sita en su libro "El Lazarillo de Ciegos Caminantes" escrito 80 años antes de la construcción, la necesidad de un puente en ese lugar, paso obligado del camino real al alto Perú.

El puente fue construido en 1857, los fondos se reunieron con la emisión de acciones que fueron tomados por vecinos que constituyeron un cuerpo de administración. Se tiene por cierto que es uno de los primeros puentes del país en los que se cobro derecho de peaje. Funcionaba durante el día y había una casilla en una de sus cabeceras con el guardián que era el cobrador del peaje. Al caer la noche, el acceso era cerrado con cadenas. Varios accionistas donaron sus recaudaciones de inversión a la municipalidad, hasta que en 1858, se entregó la administración del puente al municipio.

En la margen izquierda del río, a trescientos metros campo adentro estaba la pulpería "La Blanqueada", lugar de aprovisionamiento doméstico y ocio del paisanaje. Del lado opuesto, se encontraba la posta de Don Florencio Moyano, que podía aprontar unos doscientos caballos y en sus fondos funcionaba una tahona y una carnicería. Esta dio lugar a la formación de un pequeño núcleo urbano con humildes ranchos de adobe y techos de tejas y pajas en lo que actualmente son las calles moreno y Alsina, y Lavalle y Zerboni.

Además, el puente está mencionado en el primer párrafo de "Don Segundo Sombra", la obra máxima de Ricardo Güiraldes. Él lo describe poéticamente: "En las afueras del pueblo, a unas diez cuadras de la plaza céntrica, el puente viejo tiende su arco sobre el río, uniendo las quintas al campo tranquilo".

En el año 1999, la Comisión Nacional de Museos y de Monumentos y Lugares Históricos de la Secretaría de Cultura de la Nación declaró al Puente Viejo como Monumento Histórico Nacional junto a: El Parque Criollo Ricardo Güiraldes y Museo Gauchesco de la Provincia de Buenos Aires, La Pulpería “La Blanqueada”, la Iglesia Parroquial de San Antonio de Padua, la casa de la Intendencia Municipal y el casco de la Estancia “La Porteña”.
Puente Viejo desde el sauce. San Antonio de Areco
Atardecer en el Puente Viejo. San Antonio de Areco
Placas del centerario y restauración del Puente Viejo. San Antonio de Areco
Bancos en el caminito del Puente Viejo. San Antonio de Areco
Niebla en el Puente Viejo. San Antonio de Areco
Espejo de agua en el Río Areco. San Antonio de Areco
 
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