5 de Octubre de 2002
La recuperación del Puente Viejo
El mismo que inspiró, en San Antonio de Areco, el comienzo de "Don Segundo Sombra", de Güiraldes
Seguimos creyendo que el pago de Areco tiene varias
historias. O varias versiones de una misma historia.
También una leyenda, recreada hoy en un río,
la creación de un escritor y la "idea"
del gaucho.
Allá por enero de 1858 una comisión de
vecinos se constituyó en empresa y construyó
el puente.
La inversión se debió a la iniciativa
privada y a la visión progresista de los administradores
municipales.
El cobro de peaje o pontazgo, por un período
de 50 años, permitió la recuperación
del capital. Puente Viejo fue el nombre que se le dio
cuando, años después, se construyó
otro puente río abajo, que se denominó
el Puente Nuevo.
En 1936 se construyó el tercer puente frente
a San Antonio de Areco, con lo que este último
dejó de ser el "nuevo" y tuvo dos nombres
siguientes: del Medio y el actual, Gabino Tapia.
El aire de leyenda que tomó el Puente Viejo nació
con el párrafo inicial de una novela memorable.
Mito literario
El puente adquirió calidad de lugar de resonancias
tradicionales culturales por una frase inicial de cadencia
poética: "En las afueras del pueblo, a unas
diez cuadras de la plaza céntrica, el Puente
Viejo tiende su arco sobre el río, uniendo las
quintas al campo tranquilo". Es de allí,
en ese cruce, donde un humilde chico del pueblo va al
encuentro del destino, primero de gaucho y, por fin,
de hombre culto.
Ricardo Güiraldes, en su "Don Segundo Sombra"
localiza en esas afueras un atardecer bajando en ese
suave límite entre el poblado y la huella. Cuadras
más allá, el relato se detiene para unir
en la pulpería La Blanqueada a los dos personajes
centrales de su obra: Don Segundo y Fabio, el Padrino
y el Ahijado. De allí parten y allí volverán,
ya resueltas sus vidas de pampa y de huella.
Todo ello trae a cuento dos referencias y una esperanza:
la permanencia del concepto solidario cultivado por
la empresa privada en ayuda del bien común, tal
como en aquel entonces lo mostraron los "socios"
del entonces Puente de los Martínez, y la conciencia
conservacionista de autoridades comunales y de vecinos
que no dejan caer los valores que testimonian su identidad.
Una empresa argentina, ajena a San Antonio de Areco;
un familiar del escritor que llevó el Puente
Viejo a una expresión de arte haciendo del lugar
una referencia clásica del ayer argentino; funcionarios
municipales y varios vecinos emprendieron la restauración
de ese testimonio. Símbolo
de unión
La humildad del campo tranquilo que describió
Güiraldes se recrea en la digna hermandad que se
levanta en ofrendas y gratificaciones. Puente es también
símbolo de unión, ida y vuelta cruzando
un limite o un vacío. Pontífice -el Papa
en nuestra religión- es llamado así por
su santa condición de unir, de llegar, de suceder.
El día que se vuelva a cruzar el Puente Viejo
que no se cayó, será el de la memoria
viva de la nacionalidad en acción conjunta y
de la tradición, más allá del afamado
folklore y de los escenarios ostentosos.
El acto inaugural de las obras de restauración
de El Puente Viejo está programado para el viernes
8 de noviembre, en vísperas de el Día
de la Tradición, a las 19, hora presunta en que
se desarrolla el primer capítulo de "Don
Segundo Sombra". Por
Ricardo Montserrat
Para LA NACION
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