El
sistema de comunicaciones de nuestro país pertenece,
sin duda y por su incidencia en el desarrollo de las
regiones, a la historia nacional. El ferrocarril, principal
medio de intercambio, tuvo en el tendido de los rieles
el mérito de instalar el entramado que hizo posible
avances de la civilización, de la cultura y del
asentamiento de la soberanía que afirmaron la
capacidad del país para colocarse a la altura
de los tiempos.
En 1854 se firmó el contrato
para la instalación de la primera línea
férrea de la Argentina. El acuerdo fue firmado
por el entonces Gobernador Pastor Obligado y la Sociedad
del Camino-Ferrocarril al Oeste. El 29 de agosto de
1859 comienza a rodar la primera locomotora a vapor
en la República Argentina. Es "La Porteña",
actualmente en exposición en el Complejo Museográfico
Nacional "Enrique Udaondo" de Luján.
El recorrido de esta primera línea era de 4 millas;
partía del centro de la ciudad de Buenos Aires
y llegaba a la entonces localidad de San José
de Flores. Los ramales fueron apareciendo y creciendo.
A San Antonio de Areco llega el ferrocarril en 1878.
Con la asistencia de autoridades municipales, representantes
de la empresa y vecinos, se inauguraron los trabajos
de edificación de la estación, sobre los
terrenos que fueron propiedad de doña Eulacia
Martínez de Nilla. La estación formaba
parte del ramal que unía Luján con Pergamino.
Al levantarse el servicio de trenes, hace pocos años,
la estación quedó abandonada. La espléndida
edificación fue restaurada y funcionó
en ella una Escuela de Enseñanza Media que ya
fue cerrada. |