Allí
se encendieron los fogones de las primeras fiestas del
Día de la Tradición. El edificio de la
Quinta fue hecho construir por don Manuel José
de Guerrico (1800/1876). Tanto la casona como su primer
propietario tienen sus historias fundadas en el pasado
del pueblo y del país.
Guerrico nació
en la ciudad de Buenos Aires. Fue uno de los coleccionistas
de obras de arte más reconocidos en su época.
Sus frecuentes viajes a Europa permitieron que se establecieran
vínculos culturales y, además, que se
reunieran importantes colecciones de pinturas, esculturas
y otras piezas de alto valor artístico. Su casa
en Buenos Aires estaba sobre la calle Corrientes (cuando
era angosta), entre San Martín y Florida. En
ella nació Ricardo Güiraldes, bisnieto de
Guerrico.
En 1823 adquiere extensas tierras en el Pago
de Areco que habían pertenecido a la familia
fundadora de nuestro pueblo, los Ruiz de Arellano. En
ellas, las próximas al pueblo, hizo construir
una casa para atender sus asuntos vecinales. Fue el
cuarto Juez de Paz del Partido.
La casa quinta está
levantada al más puro estilo arquitectónico
de ese tiempo. Sus anchos muros de adobe y ladrillo,
sus pórticos y abertura de doble hoja con trabajadas
rejas y sus altos balconeados dan a esta construcción
el sello característico de su origen. En su interior,
un patio con amplias galerías luce en su centro
un aljibe. En esta casona tuvieron lugar importantes
eventos de la historia de nuestro pueblo.
Cuando en
1938 se crea el Parque Criollo y Museo Gauchesco «Ricardo
Güiraldes» éste no contaba con comodidades
para realizar los almuerzos época tradicionales.
En consecuencia éstos se realizaban en esa quinta,
cuyo dueño era don Victorino Althaparro. Es así
que en esta casona se reunían gauchos y paisanos
para festejar el Día de la Tradición. |